Me pregunto si más que JASP (joven aunque sobradamente preparados) los trabajadores de ahora no somos APSJ (asquerosamente puteados y súper jodidos). Llego esta mañana a la oficina del INEM -no, ahí no hay alfombra roja ni canapés de foei con frambuesa salvaje y emulsión de Pedro Ximénez- y la cola de gente se salía del edificio. Comprobar que España va tan bien, me da un subidón tal que me doy media vuelta y dejo para otro momento, seguro que peor, lo de arreglar los papeles.
Me meto en un supermercado para intentar darle la vuelta a la cosa. Ahogándome de alergia pero muy en plan zen, me planteo: si somos lo que comemos (o eso nos venden) ¿qué cojones hay que comer para que te nombren algo gordo: sopa de víbora, quizá?, ¿o mejor carpaccio de cabrito?, porque ya comenté que lo que yo quiero ser es Alcaldesa de Mijas (sueldo anual: 135.000 euros).
El caso es que estoy cocinando. Sí, no todo va a ser desayunar "cocholate", almorzar Prozac y dormir con Valium o pegarse cinta adhesiva en los pezones... (cómo me encanta esto de intentar sonar tan atormentada, como la Monroe -a propósito de las auténticas adicciones de los grandes artistas y creadores-).
Caigo en una verdad meridiana: "Nunca en mi vida he hecho algo tan simple como pisto...", y lo asumo como un reto, como una terapia ocupacional, igualito que ver Mujeres y Hombres y Viceversa o que ser cleptómana como Wynona... Pensé que sería todo ventajas: rápido, sano, barato... y fácil, más que nada porque me he comprado una bandeja de ésas de corcho con un montón de hortalizas impecables que asegura que ya lleva lo necesario.
Llego a casa, las lavo, las parto y surge la duda: "¿esta cosa verde que parece un dildo cómo se llama?" Barajo que sea un pepino pero eso se le echa más al gazpacho -ya sabréis que yo no como casi nada que me haga bien, así que las verduras, como las drogas, no las he catao...-. Y lo que es peor: ¿esto se pela o se parte tal cual? Hago memoria, a ver cómo me lo he comido antes... A saber... Recuerdo que vivimos en la sociedad de la información, y de las grandes demandas de resposabilidad derivada de negligencia: "Esto debe de estar bien explicado, llevará un prospecto", pero cuando voy a leer las instrucciones, lo único que pone: PREPARADO PISTO. INGREDIENTES EN PROPORCIÓN VARIABLE: TOMATES, CALABACÍN, CEBOLLA Y PIMIENTO. ORIGEN CENTRO. Y ya está, se quedan tan contentos. Me siento mejor habiendo identificado esa cosa verde pero, ¿lo pelo o no? ¿Y lo de "Proporción variable"? Eso ¿cómo lo interpreto?
Corro al ordenador, qué bien que existe todo un conglomerado de redes sociales que me absorbe la mitad del día y el ochenta por ciento de la energía. Pido ayuda.
Para empezar, veo que mi red de facebook es insolidaria a más no poder: he preguntado si alguien sabía hacer pisto hace rato y nadie me contesta en casi quince minutos... Regreso al falocrático calabacín, lo agarro y tomo mi propia decisión. Como un hombre, lo desvisto a cuchilladas. Mola... A ver si ésta es la parte terapeútica de todo el rollito culinario...
Admito que tiene la forma perfecta para hacer una sesión de educación sexual para adolescentes, en plan, "el condón debe colocarse..." y aparecer yo toda naturista con un calabacín en la mano. Mejor que un plátano cien veces (sentido común, please, no os metáis nada que arañe, o que se pueda romper dentro, o astillarse, o hacer el vacío... leed mi libro que para eso lo escribí). De pronto, recuerdo que tengo un delantal, porno, por cierto, y me lo coloco, a ver si entrando en situación...
Compruebo de nuevo la pantalla y, aunque no doy crédito a lo cibernéticamente abandonada que estoy, me permito compartir el email que me acaba de llegar (y todo por visitar webs indecorosas):
Blonde babe has first anal experience during threesome. While she sucks dick one of the guys sticks it in her tight virgin ass
Es un poético texto que invita a seguir un link que, si lo pincho, me va a llenar de virus la barriga de mi mejor amigo (y, sí, lo dejo en inglés; lo siento, no me atrevo a traducirlo, no sea que me cierren este blog también en 24 horas...).
Mi kilo de vegetales crudos se halla perfectamente preparado, lástima que mi ajuar no esté a la altura. Supongo que la gente lo cocina en una sartén -sobre este detalle tampoco dispongo de datos-, pero yo no tengo ninguna lo suficientemente grande, así que estoy haciendo un pisto, mi primer pisto, en un wok hermoso como un sol.
Lo echo todo y lo dejo, dándole vueltas de vez en cuando, cuando me acuerdo... Eso de rápido, lo retiro. Llevo ya casi media hora y esto está duro. Si sale malo no os lo pienso contar, prefiero seguir siendo un icono...
Sospecho que le falta algo, ¿habrá que añadirle sustancias decorativas?, no sé,... ¿una salsa de pisto en lata? Ahora sé que las verduras no se hacen a sí mismas, como hago yo.
Veo que una amiga de facebook, María, me ofrece la receta de su madre. ¿Más vale tarde?
Lo bueno de que tus aspiraciones personales estén tan lejos de los fogones es que da lo mismo cómo salga... Si hay tíos que se tiran cualquier cosa mientras respire, que yo me coma esto tampoco es tan grave.
Un amigo me abrió este blog para que contase las anécdotas de la publicación de mi primer libro, un trabajo periodístico acerca de la industria del porno. Aquí seguí reseñando cuanto rodeó la edición del segundo, un manual de divulgación sobre sexualidad. "Mi lado más hardcore" y "Verdad y Mentiras en el sexo" han sido mis criaturas más mediáticas, por las que me empezaron a invitar a las teles. Pero hay más... "Sexo, amor y cirugía", mi primera novela, premiada incluso. Y sigo ;)
Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres y Hombres y Viceversa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres y Hombres y Viceversa. Mostrar todas las entradas
02 octubre, 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)