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17 mayo, 2009

Reportaje El País, dominical: Sexo en tiempos revueltos

Hoy se publica en el Dominical del El País un ambicioso y completísimo reportaje de Guillermo Abril sobre las implicaciones de la puta crisis económica sobre el sexo. Eva dixit:

La venta de juguetes eróticos, sin embargo, ha continuado su ascenso imparable. "Los consumidores compran ahora productos más sofisticados", explica un portavoz de la empresa Control. La escritora y musa cibernética de la sexualidad Eva Roy dice que la boutique erótica de su página web (www.evaroy.com) había registrado en marzo una cifra de ventas récord. "Si pasamos mayor tiempo en casa y nos da por ser optimistas, la crisis brinda la oportunidad de reencontrarse con la pareja", comenta la autora de Verdad y mentiras del sexo (Ediciones B).

Guillermo, desde aquí te doy las gracias.

Por razones obvias de extensión, me contuve para el artículo. Sin embargo, aquí en mi blog, sobre el concreto asunto de la influencia de la crisis sobre el sexo, yo diría algo más:

Que "la crisis nos jode", por desgracia, se debe entender en un sentido mucho más amplio que el sexual. Muchas personas viven ajenas a la recesión: no se ven afectados porque su nómina sigue llegando cada mes o su negocio pertenece a esos raros sectores no contagiados, y no han invertido en Bolsa jamás... Otros, que de pronto se encuentran en el INEM o bajo amenaza de engrosar la tasa de paro, sí que sufren un estado depresivo -algo lógico, humano y comprensible, si ves que no te llega para comer o que el Banco te quita la casa-, y eso, como el período de luto, el estrés postraumático, la quiebra de la autoestima producida por verse con kilos de más, o ciertas enfermedades y desequilibrios hormonales, son factores que echan la libido por tierra. Cuando uno está deprimido, triste o cansado, el sexo apetece menos y lograr el orgasmo suele complicarse.

Hay personas que sienten mayor seguridad con el billetero repleto, va en el ego malentendido de cada cual. A otras el dinero les permite idear planes muy excitantes, les abre el horizonte. Reconforta y conviene recordar, para no hundirse, que una de las mayores ventajas del sexo es que es gratis (siempre abordo la prostitución de modo separado, para mí la prostitución es "otra cosa") y que el banco en tu cama no puede meterse...

Pasar mayor tiempo en casa, si nos da por ser optimistas y no por hincharnos a comer chocolate y por llorar a moco tendido -porque motivos no faltan o por puro contagio: todo el mundo habla monotemáticamente de la puta crisis-, sí que brinda la oportunidad de reencontrarse con la pareja. El en mes de marzo, La Boutique, mi sex shop online ha registrado una cifra de ventas récord, ajena por completo a la famosa crisis y a la inhibición del gasto de los particulares, quizá sea por eso... O porque, en efecto, se va normalizando el uso de juguetes para adultos por puro placer o por sus beneficios para la salud.

19 abril, 2009

LA BOUTIQUE cumple un año

Hace casi un año que inauguré LA BOUTIQUE, una juguetería erótica online, con todo tipo de artículos para el disfrute en la intimidad (a solas o acompañado).

Me pareció una locura, especialmente lo de abrirla en mi propia web, pero también ¡semejante derroche de I+D! Pude comprobar que existen aún más juguetes y juegos para adultos de los que ya conocía, y más materiales, y velocidades, y movimientos, y utilidades, y colores, y sabores, y prestaciones... ¡Si hasta los hay sumergibles y de textura humana! Tenéis ahí un catálogo casi infinito con decenas de disfraces, libros, dvd's, lubricantes, condones y profilácticos femeninos, bolas, fustas, esposas, dildos y hasta sábanas negras de plástico -para actividades no tan inocuas...-. Todo un universo a v(n)uestra disposición. Una puerta al placer que no nos da la gana ignorar, pero que tampoco solemos descubrir personalmente, entrando en sexshops de barrio (algunos bien sórdidos y eso, donde los haya, que no siempre encontramos uno cerca).

Quiero aclarar que no todo el mundo lleva un vibrador en el bolso como algunos dueños o encargados de sexshops se empeñan en afirmar (se trata, a mi juicio, de un desesperado marketing, irrisorio para cualquiera con un poco de sentido común, mediante el que pretenden convencer a las señoras de que otras, las modernas, llevan colocado un huevo vibrador cuando bajan al mercado comprar los tomates, o que las ejecutivas se salen de una reunión para esconderse en el baño de la oficina a entretenerse masturbándose con un vibrador último modelo). Eso es falso, ya lo digo yo. Y también lo es que a todas nos encante, repentinamente, pasarnos la tarde manoseando falos de plástico o calculando si nos caben los plugs anales ante el vendedor de turno u otros clientes... Hay quien no tiene tiempo para eso (ni ganas, repito).

Sí que es cierto que los juguetes son cruciales para que las mujeres reconozcan sus sensaciones. Los vibradores nos facilitan el orgasmo (por nosotras mismas o con la pareja). También me parece importante repetir aquí que algunos cacharritos son recetados por los propios ginecólogos, como las bolas chinas, porque son imprescindibles para tratar la incontinencia urinaria (que se produce también como consecuencia del parto) y otros problemas de salud, amén de otros cien efectos positivos demostrados (leer más: de mi ex blog, Eva al desnudo, acerca de los ejercicios de Kegel). Me consta que, todavía, el hombre es el principal demandante de este tipo de productos, pero supongo que la balanza se equilibrará pronto porque a nosotras gastando no nos gana nadie...

Quizá por la normalización de estos ítems lúdicos (o médicos, como he apuntado), puedo decir que en marzo 2009, las cifras de ventas de LA BOUTIQUE -muy modestas o nulas en ocasiones-, han repuntado y, para mi sorpresa (y alborozo), contradicen los informes del Fondo Monetario Internacional y los del Banco de España, las estadísticas del INEM y los atribulados gestos de los políticos de uno y otro bando, que difunden nuestra preocupante recesión (véase, por favor, que me salto directamente la fase de simple crisis), con la consiguiente y consabida paralización del consumo y del gasto privado porque es precisamente ése, el que compruebo que ha subido. Señoras y señores, ¡se están vendiendo juguetes eróticos por un tubo! A golpe de click y en sólo 24 horas, te lo traen a casa (sí, ese sitio del que no salimos ya casi, por aquello de ahorrar...). (El pico de ventas no se lo puedo atribuir a San Valentín, porque fue el 14 de febrero, fecha, por otro lado, muy proclive a este tipo de obsequios eróticos. Se regalaron aceites de masaje de sabores sobre todo, y muchos, muchos, vibradores).

Sirva este post para divulgar un efecto, otro, de la mala racha económica aunque, de éste, no creo que lleguen a decir nada en el telediario, donde sí han revelado otros indicadores, verbi gratia: la gente no utiliza tanto el coche para ir a currar, lo ha sustituido por el metro o el autobús, por lo que estamos leyendo un 30% más -ediciones de bolsillo, baratitas, por supuesto, pero también cuenta-. Lo mismo sucede con la comida basura: McDonnald's y Burguer King, por ejemplo, han incrementado su facturación en horario de mediodía en otro 30%, en detrimento de los restaurantes que sirven el clásico menú, algo más caro. Y sobre el consumo de televisión lo mismo -a pesar de la mierda que emiten en abierto-, ha ascendido: vemos la tele durante más horas semanales que en épocas más prósperas (porque si no sales, no gastas... y algo has de hacer además de leer, limpiar y follar). Traducidos los precipitados de la crisis: entre unas y otras cosas, seremos un país de gordos agilipollados pero relativamente leídos... Qué miedo. Por favor, que se pase ya la puta recesión, la involución o el maldito ploff. Ah, y que sigáis disfrutando, que eso no nos lo puede quitar ningún banco.

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30 octubre, 2008

La puta crisis

La palabra “crisis” procede del griego “krisis”. En griego la palabra hacía referencia a una “decisión”, y su etimología pocede de “krino”, un verbo cuyo significado era "separar". Ahora pues, parece que existe una separación entre la oferta y la demanda cada vez más acentuada.

Ana: Con lo de la crisis una no sabe si dejar las cuentas vacías y meter los cuatro duros en un calcetín.
Victoria: No, que vienen los rumanos y te dan un palo.
Ana: ¡Coño es verdad!
Victoria: Tía, si yo fuera choriza, ahora me pondría las botas que tienen que estar los colchones llenitos de billetes...


El INEM me desborda: no sé si hacerme un curso de artillera, uno de escaparatista, uno de eleboración de galletas o si seguir en casa metida leyendo el magnífico "Libro del Desasosiego", de Pessoa, que cómo me habrá visto el amigo que me lo regaló...