La "cosa" va cobrando forma.
Ya era hora de arrancar motores. A punto está de expirar el contrato que hube de firmar con el perpetrador del Novelia (ese pequeño editor que sigue sin pagarme mi premio y sin dar señales de vida) y, para cuando me libre de él y de esa suerte de proxenetismo editorial, tan de moda últimamente en el sector librero, de esa representación que me impuso para nada, porque ha resultado tan inútil como él, tengo que haber recobrado cierto ritmillo.
Si el 4 de julio hay traca en los States, mi Independencia será el 22 de abril, una mascletá que regaré con Möet o algo peor. Y eso pide que me ponga ya mismo manos a la tecla.
Me explico: soy una antigua y tengo la incómoda costumbre de ser la autora de cuanto firmo (eso incluye las entrevistas a Dinio o a Aída Nizar y hasta los reportajes sobre sexo oral o Gran Hermano), por lo que más me vale ir recuperando la amistad con la esquiva Inspiración. Ya acumulo notas y post it's por todas partes: colección de frases, ideas y recordatorios, "no te olvides de", palabras fetiche, gestos y tics que han de pegarse a ese "alguien" que caminará por mis páginas (con unos Jimmy Choo, claro).
Y ahora, a comer a Ramsés, que es el cumple de Frodito y luego, al concert de Kevin Costner. Hace rato que dudo... ¿qué me pongo? Porque el día va a ser largo. En el bolso, que yo calculo que volará solito porque llevo lo menos dos pares de alas, el arsenal de make up; y en la mente, Pablo Coehlo y su: Joy is not a sin. Sacrifice is not a virtue. La alegría no es un pecado. El sacrificio no es una virtud.
Y otro regalo, que merece post propio de facto, pero como que dicen que tema no incrustado es tema perdido, mejor no me arriesgo:
Un amigo me abrió este blog para que contase las anécdotas de la publicación de mi primer libro, un trabajo periodístico acerca de la industria del porno. Aquí seguí reseñando cuanto rodeó la edición del segundo, un manual de divulgación sobre sexualidad. "Mi lado más hardcore" y "Verdad y Mentiras en el sexo" han sido mis criaturas más mediáticas, por las que me empezaron a invitar a las teles. Pero hay más... "Sexo, amor y cirugía", mi primera novela, premiada incluso. Y sigo ;)
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20 febrero, 2010
14 agosto, 2009
Eva Roy mola

Ayer sentí como que molaba ser Eva Roy... A lo largo del día, hubo un momento en que archivé el ejemplar de ELLE de agosto (no lo tiro porque colaboro en el reportaje central, uno sobre cómo reavivar la pasión, y no añado un link porque no lo encuentro) y otro de ¡HOLA!, el de esta semana, donde aparezco en las páginas de sociedad, en ésas en blanco y negro, con foto y reseña curricular y de méritos académicos, con motivo de haber escrito mi primera novela, premiada de entre 514 y tal. Después, de madrugada ya, pongo Telemadrid y me vuelvo a ver el Territorio Comanche, hablando en un debate sobre gigolós de lujo, discutiendo con la Tárrega a mandíbula batiente, y hoy, mientras empiezo otro libro -a leerlo, no a escribirlo-, reflexiono que, desde fuera, debe de parecer que Eva Roy mola.
Llenito de polvo (contradiciendo de facto a uno que planteaba eso de "Pudiendo ser la reina de tu casa ¿para qué quieres ser profesora de Universidad?", ejem) recupero un librito enano que me compré en un puesto callejero de La Habana, hará tres años. Me fascinó su título (razón suficiente para que yo decida llevarme una publicación): "La historia me absolverá". Lo agarré y pensé: "seguro que a mí también" y eso que aún no había empezado el circo... "La historia me absolverá", ¡qué bueno! Ojalá lo hubiera registrado yo, como el del "Manual de la perfecta cabrona" y algún otro. El caso es que voy por la página 2 del alegato de Fidel Castro y ya he tenido que hacer un parón: he escrito este post, he hecho la comida -o algo parecido-, me he pintado las uñas, he chateado y no veo la hora de volver a él... A este ritmo, llegar a la página 80 me costará un año y medio.
02 julio, 2009
Trolls
No sé las atrocidades que han estado publicadas sobre mí. Las que no negaban mis (demostrables) méritos académicos, me defenestran como autora -muchos sin haberme leído siquiera-, o me insultan directamente: o por mi físico o llamándome puta, zorra, golfa y esas cosas que han oído de pequeños en casa y por las que sus madres atendían.
Una va a presentar una novela premiada y sólo le aguardan determinadas "preguntas", meros insultos disfrazados con una interrogación de cierre... Y después una pesadilla de insultos atroces vertidos en los comentarios firmados por avatares, nicks y demás encapuchados. Perpleja me quedo comprobando que los medios de comunicación permiten el ataque al personaje que da la cara (sea yo, o un músico, o un chef...) y, sin embargo, no dan oportunidad de que el ofendido conteste al toll psicópata. El comentario del cabrón sigue colgado. El mío -que publico más abajo-, lo han borrado dos veces. Lo que implica que su sistema de filtro, funciona... cuando se quiere. Por ello y recuperando mi bisturí (lo a gusto que me quedé yo enterrándolo hace meses, cuando el velocirraptor me chapó sin motivos el blog de El País.com...), con las mismas, pongo en mi blog lo que yo pienso. He elegido un comentario al azar, pero hay (y ha habido) muchas perlas infinitamente peores.
Anoche un gilipollas (quien, según admite, era de los que me leía a diario en ElPaís.com y que me debe de odiar -o amar- porque quizá en su día he dicho o escrito algo que le molestara: traté el asunto de los micropenes y también condené abiertamente la pedofilia... igual fue eso; o quizá esconde que se presentó al concurso literario y no lo ganó, who knows...), el caso es que obsesionadito como está conmigo, puso su comentario por segunda vez. La primera se lo eliminaron porque, según él, yo no tengo derecho a indignarme si me dicen barbaridades. Este lerdo (que debe de pasarse el día con el vídeo doméstico grabando su onanismo) no sabe castellano puesto que sólo aclaré que yo no he hecho porno jamás y se aferra febrilmente a cualquier detalle de la entrevista para embestir contra mí. En fin... Va el asqueroso y escribe:
Y a esto, Eva Roy dice:
Fijo que la gente piensa que cómo me paso, que cómo pongo una cosa así... ¿Soy una mala persona por contestar? Seguro... ¿Y por qué no se piensa lo mismo de los cobardes hijos de puta que hacen lo propio desde el anonimato?
La verdad es que me encanta mi estilo cuando me pongo... No sé cómo no me dedico a elaborar un poemario de respuestas a los trolls. Lo haré, creo que el pequeño editor organizador del premio literario que he ganado, que ha alterado a posteriori sus bases para no pagarme y para abusar de mí, estará feliz de poder apropiarse de mi nueva obra literaria: un poemario contra los trolls.
Coño, pero si es hasta buena idea ;-)
Una va a presentar una novela premiada y sólo le aguardan determinadas "preguntas", meros insultos disfrazados con una interrogación de cierre... Y después una pesadilla de insultos atroces vertidos en los comentarios firmados por avatares, nicks y demás encapuchados. Perpleja me quedo comprobando que los medios de comunicación permiten el ataque al personaje que da la cara (sea yo, o un músico, o un chef...) y, sin embargo, no dan oportunidad de que el ofendido conteste al toll psicópata. El comentario del cabrón sigue colgado. El mío -que publico más abajo-, lo han borrado dos veces. Lo que implica que su sistema de filtro, funciona... cuando se quiere. Por ello y recuperando mi bisturí (lo a gusto que me quedé yo enterrándolo hace meses, cuando el velocirraptor me chapó sin motivos el blog de El País.com...), con las mismas, pongo en mi blog lo que yo pienso. He elegido un comentario al azar, pero hay (y ha habido) muchas perlas infinitamente peores.
Anoche un gilipollas (quien, según admite, era de los que me leía a diario en ElPaís.com y que me debe de odiar -o amar- porque quizá en su día he dicho o escrito algo que le molestara: traté el asunto de los micropenes y también condené abiertamente la pedofilia... igual fue eso; o quizá esconde que se presentó al concurso literario y no lo ganó, who knows...), el caso es que obsesionadito como está conmigo, puso su comentario por segunda vez. La primera se lo eliminaron porque, según él, yo no tengo derecho a indignarme si me dicen barbaridades. Este lerdo (que debe de pasarse el día con el vídeo doméstico grabando su onanismo) no sabe castellano puesto que sólo aclaré que yo no he hecho porno jamás y se aferra febrilmente a cualquier detalle de la entrevista para embestir contra mí. En fin... Va el asqueroso y escribe:
Bien, me han censurado mi comentario sin ningún insultoo, luego era bastante punzante y ajustado a la realidad:
1. Esta señora no añade nada nuevo
2. Esta señora repite cliché que hemos oído 300000 millones de veces
3. Cada vez hay más opinadores de sexo, y menos entendidos.
4. La firma El corte inglés no tiene calidad, tan solo publicidad. Recordemos que sus novelas van destinadas a un publico femenino, que son la clientela habitual de dicha marca, y de sus libros.
5. Su blog del diario mencionado ni era tan escandaloso como pretendía ser, ni tan bueno (de hecho, para una persona habituada a practicar sexo de múltiples maneras y en distintas expresiones, era bastante burrido).
6. La señora Roy me ofende al escandalizarse por una pregunta concreta sobre un género amateur, pero bueno cmo decía otra respuesta censurada y acertada, nada tiene que ver el nivel de estudios con que hagas videos amateur no; al parecer esta "experta" en la temática cree que solo hacen videos amateurs los degenerdos sin estudios...
7. ¿Cómo no se puede acordar de la autora de su novela favorita? Es increíble...En fin, tampoco me sorprende mucho.
Bueno, me guardo el copy paste por si acaso, y me voy a leer al parque un magnífico libro de Borges, que quizá no sea tan escandaloso y liviano, pero al menos tiene mayor calidad. No se ofenda por la comparación, simplemente es para que quede patente que usted tiene de escritora lo que yo de jugador de snooker.
01.07.2009 - 15.57 h - Dice ser nada nuevo bajo el sol - #31
Y a esto, Eva Roy dice:
Al que dice ser nada nuevo bajo el sol:
Por favor, sí, anda, vete al parque, medícate bien, recuerda tomarte la anti rábica, pide que te aflojen la camisa de fuerza... y de paso afloja tu esfínter (digo el del culo, aunque la boca te huela igual) y métete las ciruelas del único Borges que conoces por donde esas múltiples maneras y expresiones de practicar tu enferma sexualidad te permitan.
Te doy permiso para que hagas "Copy" con esto y luego "Paste" en tu puta cara, tarado. Troll patético
Fijo que la gente piensa que cómo me paso, que cómo pongo una cosa así... ¿Soy una mala persona por contestar? Seguro... ¿Y por qué no se piensa lo mismo de los cobardes hijos de puta que hacen lo propio desde el anonimato?
La verdad es que me encanta mi estilo cuando me pongo... No sé cómo no me dedico a elaborar un poemario de respuestas a los trolls. Lo haré, creo que el pequeño editor organizador del premio literario que he ganado, que ha alterado a posteriori sus bases para no pagarme y para abusar de mí, estará feliz de poder apropiarse de mi nueva obra literaria: un poemario contra los trolls.
Coño, pero si es hasta buena idea ;-)
29 junio, 2009
Encuentro digital en 20minutos.es
Sigo con la promoción de "Sexo, amor y cirugía". Esta mañana, a las 12 h., ha tenido lugar un encuentro digital con los lectores de 20minutos.es, adonde ya fui a presentar el libro anterior, "Verdad y Mentiras en el Sexo". El año pasado me hicieron un vídeo estupendo y unas fotos donde parezco mucho más y mejor. Reconozco que en 20minutos me tratan tan bien que me dan ganas de quedarme ;-) Hablo, por supuesto, de los periodistas, porque de sus trolls prefiero saber, exclusivamente, con qué los alimentan... algo radioactivo debe de ser. Vomitando estoy tras leer los comentarios de esos trolls de mierda, igual que el año pasado. Y encima siguen abiertos...
23 abril, 2009
¡He ganado el Premio Novelia!

Esta mañana, día del libro, yendo yo por la calle según salgo de ver a mi abogada -a una de ellas- suena el móvil y un señor me empieza a preguntar por mi nombre y apellidos... No sabía de qué me estaba hablando, creí que me iba a vender una tarjeta de crédito. Entonces, cuando casi le cuelgo, me pregunta si yo he escrito un libro sobre cirugía... "En efecto" y me comunica que he ganado el Premio Novelia en su tercera edición. Confieso que tardé en caer: hacía tres semanas que, agotando la fecha límite, había presentado "un algo" en lo que llevo varios años trabajando, a un concurso literario. Por probar... Leí las bases; vi que el fallo se publicaría rapidito, pero también que sólo disponía de unos días para editarlo. Así que me encerré literal y literariamente hasta convertir, a mi aire, esos trescientos y muchos folios en una novela, mi primera novela.
En vez de "Historias de amor y cirugía", o de "Amor y Cirugía", el editor me preguntó si tenía inconveniente en titularlo "Sexo, amor y cirugía" (una vez más, no soy yo quien escribe la palabra sexo en mi CV).
Casi me ahogo, entre emociones y alergias galopantes cuando escuché: "Es Ud. la ganadora"...
Otro giro de guión, al más genuino estilo de la Roy. Había luz al final del túnel, por lo visto. De nuevo tengo cierta fe en determinadas cosas, pero fundamentalmente en mí (y ya era hora...).
Y aquí mismo sirvo el menú de mi próximo libro: SEXO, AMOR Y CIRUGÍA.
De primero, tenemos un retrato que me hizo el fotógrafo Joan Crisol (¿posible portada?).

De segundo, un pedazo de vídeo que tomo prestado de Supermartxè London (si llego a encargarlo, no me lo hacen tan a huevo... ¡qué bueno!).
De postre, una SINOPSIS para compartir.
Lola, una periodista, inicia por pura casualidad un trabajo de investigación sobre los avances en el campo de la cirugía estética pretendiendo ahondar en las verdaderas motivaciones que empujan a tantísimas personas sanas a pasar por un quirófano, a “jugar a los médicos” ya de mayores… Fascinada desde el comienzo por ciertos datos, unos muy llamativos, como el enorme número de intervenciones practicadas cada año en España, y otros casi escalofriantes, como la sorprendente juventud de los pacientes o los referidos al fenómeno de la adicción a la cirugía, la tarea de documentación de Lola se prolonga varios meses durante los cuales conversa con mujeres operadas, lee sobre medicina y cirugía estética, acude a distintas clínicas y consigue que determinados cirujanos de renombre la reciban para entrevistarlos… y es así como se embarca en una relación que cambia su vida y que incluso la induce a operarse.
Poco a poco, según transcurre su propio postoperatorio, que avanza paralelamente al flechazo (léase, por favor, “enajenación mental transitoria”) que siente por “House”, su cirujano, y mientras aprende términos clínicos y se familiariza con el ambiente de los quirófanos, se le revelan las expectativas de las pacientes, sus sacrificios y similitudes, junto con la realidad íntima de muchas de ellas, las historias de amor o las relaciones sexuales que, en cada caso, se conectaron con las operaciones. Lola, va comprendiendo los trastornos, los miedos, el coste económico y humano y los riesgos que se esconden tras este tipo de cirugía. En determinado momento, decide (o necesita) que su labor investigadora dé un giro. Lola vuelca en papel esas sensaciones agridulces: las suyas propias junto con las de muchas mujeres, todas distintas, todas pacientes; experiencias reales vividas sobre una cama, sea de un hotel, sea de un quirófano, porque, como concluye Lola, al final, ni en el amor ni en la cirugía son todo, precisamente, carcajadas.
Este conjunto de relatos parte del común denominador de mostrar, desde un punto de vista estrictamente femenino, “la cara B” tanto de la cirugía estética como del amor (y del sexo). Como en las películas, se podría decir que “Historias de amor y cirugía” es una novela basada en hechos reales porque cada palabra se ha escrito tomando como referencia información publicada y testimonios auténticos de pacientes y cirujanos.
SEXO, AMOR Y CIRUGÍA
coming soon
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