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21 noviembre, 2021

La simia. Los simios. Mis okupas.

 

Tengo noticias, amigas.
Lean, lean, que voy sin filtros.
Ayer se llevaron detenida, con orden de ingreso directo en prisión, a la simia que okupa un apartamento mío de Sol hace un año y pico.
La detención fue por tráfico de drogas, no fue un desahucio y tampoco fue por las veces que me ha insultado, amenazado o golpeado (tengo ya una sentencia donde fue condenada a una irrisoria multa de 90€. Pegar a tu casera es bien barato. Pegar a un policía son 50€, me informaron en Leganitos los CNP. Los ciudadanos decentes estamos de oferta, de saldo).
Ayer, el día que hacía justo 12 meses desde que unilateralmente, mediante un audio infame que me mandó, se proclamó “okupa” y dejó de pagar.
Retomo: tras un año esta simia sale por sus delitos y no por lo que debería haber salido. Un año, doce meses, 365 días y noches de pánico, de rabia, de mono tema, de delirio, de ansiolíticos, de preocupación, de insomnio, de tramar obsesivamente más de veinte modos de matarla y luego desistir y temblar de pánico solo por cruzármela, de que haya realizado destrozo tras destrozo en el piso por importe de miles de euros, de buscar ayuda en desokupa (no funciona, dejad de hablar de ellos), de recabar opiniones de abogados (lo que falla es la ley, si la ley permite esto, esto es lo que tenemos), de recibir mi madre llamadas diciéndole que me andan buscando para matarme y al rato tener que llevármela en ambulancia porque le ha subido el azúcar hasta quinientos y casi fallece…, de verme yo reunida hasta tres veces con distintos miembros de la brigada de estupefacientes que les investigaban, de interponer contra ella por distintas agresiones y amenazas y vejaciones hasta seis denuncias policiales en Leganitos -se tarda una media de 4 horas cada vez- pero luego se archivan casi todas porque la simia asesorada no recoge los burofaxes, de toparme día y noche con gentuza en un trasiego de entrar y marchar en cinco minutos nonstop toda la plandemia sin respeto por ninguna medida ni de higiene ni de encierro domiciliario, de taquicardias, de vértigo, de naúseas, de tener yo que abandonar mi domicilio durante meses para evitar que me vea y me ataque en las zonas de la escalera e interior de la vivienda donde sabe que no hay cámaras…
Ayer, por fin, con una sonrisa tapada por mi mascarilla, tranquilamente retransmitiendo a mis amigos la detención, vi a la puta simia salir de MI CASA detenida por tráfico de drogas.
Nunca fue más verdad que la venganza consiste en ver pasar el cadáver de tu enemigo.
Tengo un trastorno psicológico de ansiedad y estrés agudo diagnosticado y vinculado a la okupación. Pero hablemos de dinero, amigas: me debe además de MUCHO dinero por los daños, por los honorarios de mi abogada, las rentas y los suministros, cuyos recibos adeudan ella y su FALSO maltratador (que está ya en prisión) desde hace 19 meses. Lleva un tiempo en la cárcel, preso, pero ayer supe que tiene SIETE incumplimientos de la orden de protección. Tal como yo vengo sosteniendo, jamás hubo maltrato. Lo prepararon asesorados por la trabajadora social (a la que pagamos entre todos) y obtuvieron “la paguita de la Guantá” (que también pagamos entre todos).
Lo malo de que esta simia asesorada meta falsas denuncias es que cuando a las demás nos pegan, no nos creen.
Ayer, con un arte para la persuasión que me hizo muy fan de ese cuerpo de seguridad, si es que eso fuera posible, el agente de la secreta logró que la simia abriese y les acompañase voluntariamente -era mentira que fuera solo a darles una dirección para el juzgado, la estaban trincando-. Yo llamé y les avisé de que estaba allí. Llevaba con la orden de ingreso en prisión dictada varios meses. Pero se mezclaron la falta de voluntad de la policía de acercarse a “abrocharla” y que se escurría la simia. El sistema falla y lo saben y aprovechan los delincuentes.
Me gustó verla salir de MI CASA, escoltada, llevándose lo justo que le permitieron coger, sabiendo que la detenían e iba directamente a calabozos y en 72h como mucho, a la trena. O a Soto o a Estremera. Al final, Benidorm mola más.
Ahora, presten atención a esta fantasía de realidad jurídica: Tengo la casa okupada, pero en realidad VACÍA. Los DOS INQUILINOS ESTÁN FUERA!! UNA EN PRISIÓN Y EL OTRO NO PUEDE ACERCARSE A LA CASA, Y YO NO PUEDO ENTRAR EN MI CASA!!!!!! Si entro, cometo delito de allanamiento de morada. Mi hashtag prefe: #tócateelcoño
Para no hacer lo mismo que los medios oficiales, facilito el dato: la simia es de origen argentino y el pieza de origen cubano.
Al salir de la vivienda, con la policía, la puta simia puso la alarma y cerró con llave. Dentro debe de tener PRESUNTAMENTE las sustancias ilegales a cuya interesante gestión dedica sus largas jornadas. O quizá las eliminó en el rato que estuvo sin querer abrir a la policía, alegando que estaba llamando a su abogado, que no quería abrir... Ayer fui a denunciar eso también (para nada).
Tiene paga por varias cosas (madre soltera, simia maltratada, …) y oficialmente vive la pobre madre soltera de las ayudas, pero la policía me contó que gana una fortuna porque maneja mucho y tiene a varios moviendo para ella. Resulta que me pega y llama puta, zorra, hija de puta,… la mismísima Simia del Sur.
Me preocupé (sentimiento que se me pasó bien pronto, todo sea dicho) por su hija menor. En Leganitos me informaron que ayer ya la recogieron de la escuela (que pagamos con nuestros impuestos) los de Servicios Sociales (que pagamos con nuestros impuestos), para quizá entregársela a algún familiar que esté “limpio”, ya que tiene a ambos progenitores en prisión #sereproducelagentequivocada #carnetdeprocreación
La policía me dijo que era lo mejor que podía pasarle a esa menor. Llevan meses viendo que la menor está delante en toda esa gestión empresarial de la simia. Me froté las manos y la gocé rodeada de maromos de uniforme y porras y pistolas, sabiendo que abajo, en calabozos, estaba la putísima simia. Con lo puesto. Presa. Con qué poco me contento.
Todo esto es verdad. Lo es Gracias a la MIERDA DE LEY y a LA HIJA DE PUTA DE LA DEL JUZGADO, que tardó 7 meses en aceptar a trámite mi demanda de desahucio interpuesta un 15 de marzo (tuve que denunciar esta mala praxis en DECANATO y a la semana de denunciar a la secretaria/abogada del juzgado, se dignó aceptar la demanda a trámite un 16 de octubre. Pero, pero, peeeeero: va y marca el desahucio para final de mayo de 2022. Esta individua a la que pagamos entre todos, organiza la injusticia a su modo y opta por fijar el desahucio un año y medio tarde, regalando a una pareja de multi reincidentes, de escoria delincuente con acreditada voluntad de impago, mi pan. Mi alquiler es mi sustento. Evidentemente esta funcionaria de la cuerda Podemonguer va a tener noticias mías nuevamente. Y el CGPJ. Y nuevamente el DECANATO. Y me iré a Serrano 9 una mañana…
Amigas, esto pasa en España. Hoy. A mí. A mi madre.
A ver si ahora le sale del parrús a esta tipa del juzgado echar oficialmente a la simia de MI CASA (parezco ET, joder) Así ya el alojamiento se lo pagamos también pero ya no mi madre y yo solas, sino entre todos. Uno con rejas.


PD: Hoy lo dejo aquí. Si no se resuelve cogando hostias y me dan la posesión de mi casa para que la pueda arreglar (me consta que está destrozadita), voy a empezar a prublicar datos reales y documentación de todo dios: la primera, la inepta podemonguer del juzgado obstruccionista.

04 septiembre, 2008

Violencia de Género: llama al 016

Con este post no pretendo hacer demagogia y menos aún verter manidas expresiones de denuncia y de lamento, no por reiteradas por periodistas, autoridades y familiares de víctimas menos dolorosas. España es un país con una elevada tasa de violencia de género, eso es un hecho. Por favor, llama al 016 antes de que sea demasiado tarde.

Y hoy quiero dedicar este espacio a insistir en que debemos denunciar si sospechamos que estamos ante un caso de violencia de género. Nadie está proponiendo que nos equipemos de prismáticos y de escuchas para espiar al vecino, pero sí que estemos un poquito más atentos, y que no hagamos la vista gorda cuando algo nos chirría.

Recuerdo que hace años asistí, no a la primera porque me quedé sin plaza, sino a la segunda de las ediciones del Curso de Violencia de Género (Colegio de Abogados de Madrid). Durante aquellas interesantísimas jornadas desfilaron por el aula magna ponentes de varios campos: destacados psiquiatras, abogados, forenses, policías, asistentes sociales, etc., todos con amplia experiencia. Entre las muchas y esenciales cuestiones a recordar, hay una que considero fundamental. Mucha gente piensa que eso de llamar a la Policía cuando se escucha a una pareja pelearse, es meterse donde a uno no lo llaman… Maticemos, por favor. Es cierto que se puede matar a alguien sin el más mínimo ruido. Pero la mayoría de los testimonios coinciden en que la violencia era parte del día a día, que se trata de convivencias muy deterioradas, que hay casos en que la muerte viene precedida de denuncias, de órdenes de alejamiento incumplidas incluso.

Explicaban en el curso, para mí fue casi lo más interesante, el proceso psicológico y la relación de la víctima y del agresor, que tan perversamente manipula y provoca la destrucción de la primera como persona. Decían los expertos que ha de tenerse en cuenta que en ocasiones la propia víctima no se encuentra en plenitud de sus facultades mentales –piénsese que el miedo a las palizas y a que haga daño a los hijos, puede ser paralizante-, se halla bajo tal presión que es incapaz de pedir ayuda, terminan aisladas de su entorno familiar y social, con la autoestima mermada, con sentimiento de miedo y de culpa, de vergüenza incluso –muchas mujeres sufren sólo de tener que reconocer que su “proyecto conyugal” es un desastre, erróneamente se culpabilizan de que su matrimonio no funcione… y callan, callan, hasta que un día, a él se le va la mano y ya no hay remedio-. La mente de la mujer maltratada presenta ciertos rasgos muy particulares, algunas desarrollan una especie de síndrome de Estocolmo respecto del maltratador, que lo propicia y les hace pensar que no valen nada, que su vida depende de él.

Que la mente humana es compleja no podemos cuestionarlo pero, si encima está distorsionada… Y respecto de esto, otro de los puntos cruciales que nos explicaron en una de las intervenciones fue la del mecanismo mental, la pauta que siguen los maltratadotes respecto de sus víctimas/parejas. Se podría describir como una espiral que gira hacia dentro y cuyo recorrido que se va haciendo cada vez más corto. Así, la conducta de ambos sería algo parecido a esto: un buen día se produce una pelea, discuten. Él se pone violento por primera vez. Él reacciona, quiere que ella le perdone, muestra su cara “amable”, se deshace en promesas de “no se repetirá”, “con lo que yo te quiero”… Ella, hecha polvo, en el fondo está deseando creérselo. Se reconcilian.

Segundo episodio de violencia. Probablemente, él da una primera bofetada. Ella se derrumba, además de por el daño físico, por lo que conlleva… Se repite la demostración de arrepentimiento, las promesas… quizá incluso él aparezca con algún “detallito”, o se muestre más cariñoso que nunca…

El detonante para la tercera, cuarta y ulteriores escenas de terror puede ser cualquier estupidez. Recordemos que los maltratadotes no precisan un motivo. Se encabronan y atacan sin necesidad de razones (porque en realidad, recuérdese, NADA justifica un acto violento). Y esta vez a lo mejor salpica los insultos de empujones, de patadas y guantazos. Ante el daño causado, él actúa como siempre: disculpándose. Ve que la pierde y no está dispuesto a permitirlo. Promete y llora. Jura y ofrece el oro y el moro, y le dice lo que ella necesita escuchar, aunque cada vez le cueste más creérselo. Ahí es cuando ella empieza a maquillar los moratones, a explicar públicamente lo torpe que es, cuántas veces se tropieza en las escaleras o se clava inoportunas ventanas…

Y cada vez el episodio de violencia sucede con mayor frecuencia y los golpes, cada vez son más fuertes, siendo las reconciliaciones un cúmulo de mentiras entremezcladas con chantaje emocional y amenazas.

Nos contaban los ponentes que desde fuera, cuesta creer que una mujer que se ha visto en el hospital con huesos rotos, permita al agresor entrar de nuevo en la vivienda. Pues así es. La vícitma se halla tan desorientada y tan sola que por desesparación opta por agarrarse de la única mano que no debe, la que termina matándola.

Los expertos coinciden en que el perfil mental de los agresores deforma la naturaleza de la relación y encuentra a la pareja como un objeto sobre el que verter su infelicidad, insatisfacción, y frustración. En este amasijo de sentimientos del maltratador no aparece ni una sola vez el amor (el de verdad), ni el respeto por el ser humano que comparte su vida. Consieran a la pareja como una posesión, practican lo de "mía o de nadie", de ahí que se recomiende extremar la prudencia una vez se comunica el deseo de separarse -momento en el que suele producirse el mayor número de agresiones- y que se recomiende que, si se teme que existe peligro de reacción violenta, se solicite en el mismo acto de medidas provisionales la orden de alejamiento.

Cuando se sea conocedor de este tipo de situación, debemos denunciar. Vamos tan a lo nuestro, con tanta prisa, tan cegados de egoísmo, que pecamos de insolidarios. Aunque no siempre ocurre esto. Seguro que hasta los despistados y los veraneantes que se han escapado muy lejos durante varias semanas conocen el titular protagonizado por Jesús Neira, que nos sobrecogía a todos. Se trata de un profesor de Derecho y Ciencias Políticas, que sigue en estado de coma por haber salido en defensa de una chica a la que su pareja estaba golpeando. El agresor arremetió contra él y como consecuencia, ahora se debate entre la vida y la muerte.

Jesús Neira es un ejemplo, sí, pero traducido al sincero sentir de la mayoría, lamentablemente me da que no se está convirtiendo en alguien a quien imitar, sino en un caso que nos mete miedo en el cuerpo y nos alecciona de lo que no debes hacer si no quieres acabar como él. Porque al final, ser un caballero, o ser un buen ciudadano que acude a socorrer a alguien (deber de todos como dicta la ley) y en última instancia una buena persona, te cuesta la vida. No permitamos que esto suceda.

Con el post de hoy sólo digo que hay mucho hijo de puta suelto, mucho loco sin encerrar y que todos tenemos el deber de denunciar. Pensemos que cada día, mujeres de cualquier edad mueren a manos de sus parejas. Basta descolgar el teléfono y marcar tres números: 016.