Hoy veo una noticia en el Telegraph, que traduzo grosso modo por si alguien lo necesita. Como la crisis arrecia en todos los ámbitos, en un burdel de Alemania se ha establecido un descuento de 5 euros en cada servicio standard (de 45 minutos) si el cliente acredita haber llegado en bicicleta o utilizando el transporte público. Parecerá una gilipollez pero el dueño del lupanar admite que con esta medida está consiguiendo una media de 4-5 puteros nuevos al día. ¿Tenemos una variante del quien mueve las piernas mueve el pollón?
En esa misma página, encuentro otro titular que se relaciona. La protagonista se llama Alina Percea, y es la enésima que se ha subido al carro de subastar el himen por internet.
Como en Alemania la prostitución es una actividad legal (y regulada, por lo que las putas suscriben contratos y tributan), el Fisco germano ha caído sobre una estudiante de origen rumano que subastó su virginidad en internet. Un empresario italiano le pagó 8.800 libras esterlinas en efectivo y ahora, Hacienda le reclama la mitad porque considera que no deja de ser un acto de prostitución. El fiscal asegura que no se trata de una cuestión moral sino legal, porque prostituirse no es delito pero dejar depagar impuestos por las sumas así ganadas, sí.
Un amigo me abrió este blog para que contase las anécdotas de la publicación de mi primer libro, un trabajo periodístico acerca de la industria del porno. Aquí seguí reseñando cuanto rodeó la edición del segundo, un manual de divulgación sobre sexualidad. "Mi lado más hardcore" y "Verdad y Mentiras en el sexo" han sido mis criaturas más mediáticas, por las que me empezaron a invitar a las teles. Pero hay más... "Sexo, amor y cirugía", mi primera novela, premiada incluso. Y sigo ;)
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14 julio, 2009
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