
Acabo de hacerme con el archivo de la mini-entrevista que me hicieron en la revista Penthouse. Se publicó en junio, con motivo de Sexo, amor y cirugía.
Un amigo me abrió este blog para que contase las anécdotas de la publicación de mi primer libro, un trabajo periodístico acerca de la industria del porno. Aquí seguí reseñando cuanto rodeó la edición del segundo, un manual de divulgación sobre sexualidad. "Mi lado más hardcore" y "Verdad y Mentiras en el sexo" han sido mis criaturas más mediáticas, por las que me empezaron a invitar a las teles. Pero hay más... "Sexo, amor y cirugía", mi primera novela, premiada incluso. Y sigo ;)
Se llama recurso de hábeas data y permite solicitar información de los bancos de datos públicos y privados.
El recurso empezó a aplicarse en alemania, aunque con otro nombre. Brasil fue el primero en incorporarlo, a finales de los años 80. Bolivia lo tiene en su Constitución desde 2004. Un estudioso señala que no ha sido contemplado en la nueva Constitución.Por curiosidad, la modelo y ex conejita de Play Boy Liv Fruyano entró a Google para ver qué había en la web sobre ella y su carrera. En uno de los foros leyó que la ofrecían en una página que, supuestamente, brinda servicios de prostitución “VIP”. “Quise entrar al sitio, pero no salía mi cara. Lo que hice fue contactarme con una de las personas del foro. Le mandé un e-mail y le dije que yo no me dedicaba a eso, y quería ver mis fotos ahí dentro. Me respondió y me dio una clave de ingreso. Luego, en esa página llamada afrodita models vi con sorpresa que salía una página que decía ‘Liv Fruyano en España”, con una foto mía. Me estaban ofreciendo por 3.000 euros la noche. En ese momento me desesperé porque no sabía por qué mi foto estaba ahí. Eran imágenes de Play Boy, pero con Photoshop me hicieron algunos cambios”. Evidentemente, se estaba afectando su dignidad.
RASTREO INFORMÁTICO
La modelo siguió averiguando para dar con el responsable. Hizo que su madre llamara a esa agencia para indagar por sus “servicios”. Le pidieron una tarjeta de crédito, como era de esperar. Luego intentó ver quién era el dueño del dominio. “Salió el nombre de Magaly Subieta Jiménez, una mujer de Madrid. Con esos datos y el nombre de esta persona, me fui a la Fiscalía (en Madrid). Ahí senté la denuncia con las copias del foro y de la página”, cuenta. Un mes después, la Fiscalía citó a Fruyano y le preguntó si conocía a esa mujer. Dijo que no y le comentaron que era una ciudadana boliviana, específicamente, de Santa Cruz de la Sierra. “Me dio rabia saber que una persona de mi propia ciudad quiera beneficiarse haciendo daño a otra gente. No tengo nada contra la prostitución, pero no soy mercancía de nadie. Se han tomado declaraciones y al principio esta señora dijo que yo le había dado las fotos. Tiene mi número de carnet, de pasaporte. Al haber estado en programas de televisión en España, mis datos no deben ser difíciles de conseguir. Esta persona ha tratado de justificarlo. La jueza le dijo que ella no tenía por qué ofrecer a nadie. No sé qué ocurrió con ella, pero la página sigue ahí y se puede ver mi foto”, cuenta Fruyano.Finalmente, el director de la Agencia Española de Protección de Datos inició un procedimiento sancionador a Magaly Subieta, “por insertar las imágenes y nombre y apellidos en una página web de varias señoritas sin su consentimiento”. La mencionada agencia califica de “grave” la contravención a la Ley de Protección de los Datos de Carácter Personal. Para ponerle números, Subieta podría pagar entre 60.000 y 300.000 euros, según las leyes españolas.